jueves, 12 de abril de 2012

Hartittude.

No sé hasta qué punto
me merece
la pena seguir
jugando con fuego;

contigo.

Se trata de que sepas,
joder, que sientas otras cosas
-además- que están
por encima
de cualquier tipo
de inducción temporal
de idiotez.

¿Recuerdas?
Llámalo "lealtad";

puede que algún día,
si aún me queda paciencia
para entonces,
ternura, lo entiendas...

Te harán muchos regalos
a lo largo de tu vida,
algunos grandes y caros,
pero a ver quién aguanta al pie
del cañón,
como yo
estos años;

que putas perras hay muchas,
kariño, tan fieles
como yo
muy pocas...