lunes, 23 de abril de 2012

193 puñales.

Aquella noche no nos partieron relámpagos,
aunque entráramos siendo uno y saliéramos en varias piezas;
tampoco anunció el noticiero una racha de viento salvaje.


Y la fatalidad llenó mi cuerpo
sin falta de invitarte a esparcir veneno dentro.
El karma ajustició y estranguló a mi alma,
luego
me quedé agonizando sola sobre aquella almohada
junto a tu única, última lágrima
 que de tan cruda, etérea y salada
aún siento en la boca cómo empalaga.

Desde entonces, tu ausencia es la droga dura
en la que me amparo,
me amamanto en vela con mi propio llanto,
o bien me consuelo pensando
que al menos ya no me contienen
las mamparas opacas de nuestro antiguo cuarto,
hoy tan vacío y blanco...
y evito cuanto puedo recordar de
que allí fue donde torbellinos
de luz colorearon mi espanto.

Lo peor es saber que nada que merezca la pena
llenará una página entera en mi diario;
falso encanto efímero el de creer en algo.

Hoy puedo decir que los fantasmas han vuelto
cansados de perderte la batalla,
de abandonarme a la confianza ciega de quererte;
han vuelto,
y me dicen que echaban de menos vivir en mí.
Yo les dejo impunes, qué más me da,
si yo ya no vivo en ti y hasta diez no somos multitud.


Desde aquella madrugada, "podría ser peor" es mi lema en la vida, pero
si desde aquí te canto mis miserias o mis alegrías,
¿me escucharás, tú, desde ahí arriba?

...

jueves, 19 de abril de 2012

Dicen que con el tiempo se lo lleva el viento.

Me duelen las branquias de respirar tu ceniza
pues el legado que dejaste es muerte en polvo
que va obstruyendo cada centímetro de mi tráquea
raquítica, cansada...
de creer todo un lujo tu ritmo cardiaco.

Inundada de tus flujos o de tus desaires,
muda ante el espejo que te reflejaba
a mi lado,
aquí sigo, conmigo, yo rota, yo fea, yo maniatada...
desquicie de seis de la mañana.

jueves, 12 de abril de 2012

Hartittude.

No sé hasta qué punto
me merece
la pena seguir
jugando con fuego;

contigo.

Se trata de que sepas,
joder, que sientas otras cosas
-además- que están
por encima
de cualquier tipo
de inducción temporal
de idiotez.

¿Recuerdas?
Llámalo "lealtad";

puede que algún día,
si aún me queda paciencia
para entonces,
ternura, lo entiendas...

Te harán muchos regalos
a lo largo de tu vida,
algunos grandes y caros,
pero a ver quién aguanta al pie
del cañón,
como yo
estos años;

que putas perras hay muchas,
kariño, tan fieles
como yo
muy pocas...

lunes, 9 de abril de 2012

Si hueles a Norte con Sol.

Un día más... llega la noche y te vas,
te llevas contigo el latido
descosido que ayer me ató,

y entre tés
me entretengo,
convencida de que no volverás
antes de que yo me haya ido ...



Aún supura nuestra herida mortal, tarde y mal. Como siempre.
será porque cicatriza infectada por el polvo del aire,
será que en lo más hondo de mí guarezco un nido de emociones podridas,
del que por supuesto reniego.

{ O que desde esta ventana no se ven tus montañas,
ni sopla en mi nuca tu viento húmedo,
ni siento alrededor el cerco de tu piel caliente ... }