Hoy me recuerdas al ruido sinsentido, a este pitido inerme
que simula musicalidad y sólo me provoca fruncimiento.
Hago fatal en esperarte, si desde antes del principio ya sabía que no ibas a venir a buscarme.
Por miedo a... tu desinterés.
Temo que un día la vida sintética te aburra lo suficiente, y marches. Luego caigo en que nadie es más indiferente que tú mismo.
Nadie es más más que tú.
Sobran piedras o soy yo que no hago más que buscar motivos para tropezar.
Estimo que mi nivel de gilipollez mental en cuanto a la profundidad del áureo de tus ojos alcanza niveles críticos.
Y eso que he tardado casi un año en descubrir esas manchitas cítricas que lo determinan
sobre tu bóveda celeste, tan infinita que a veces
voy nadando por ella y me pierdo, y otras te encuentro allí metido, solo,
esperando que alguien se apiade de tu tortura y te comprenda.
Te escucharé durante horas, por favor, a cambio sólo quiero darte todo
lo que me pidas. Silencio.
sábado, 31 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
Bajo las palmeras luce solitario.

Acabamos siendo sólo mierda orgánica y coágulos tóxicos, ¿sabes?,
la totalidad del mí se compone de piezas mal planteadas, predispuestas a la putrefacción.
Qué más da.
Las fotos de los últimos seis meses no han salido.
Las cámaras se rebelaron y lo velaron todo.
Tiempo y sal de plata perdido.
"Es que no lo entiendo"
pero tiene sentido...
Entiendo lo que quiero entender con cada una de tus canciones
y te imagino cavilando,
¿en qué?, qué pollas tienes en la cabeza.
¡Qué coño tengo en la cabeza!
La cabeza en el coño.
Ceño fruncido.
lunes, 12 de marzo de 2012
Incendiar antes de construir.
Suelo subirme a la parra y sacar conclusiones,
y mirar al horizonte blanco
de la arista del techo de mi habitación,
y fumar...
Y pensarte. Y caer al suelo. Y quedarme en blanco.
Ayer el cristal me engañó
con que el cuerpo no pesaba,
que el tiempo no pasaba,
y hoy voy con la boca seca
callejeando como un felino mojado.
Últimamente todo me da qué pensar
para bien o pa muy mal,
y gozo de la nocturnidad
en el viejo diván
acompañada de Nacho Vegas,
venida arriba sólo por el humo del tabaco
y algún que otro chute de azúcar.
Me duele compartirme...
Nuevos planes, idénticas estrategias.
-
y mirar al horizonte blanco
de la arista del techo de mi habitación,
y fumar...
Y pensarte. Y caer al suelo. Y quedarme en blanco.
Ayer el cristal me engañó
con que el cuerpo no pesaba,
que el tiempo no pasaba,
y hoy voy con la boca seca
callejeando como un felino mojado.
Últimamente todo me da qué pensar
para bien o pa muy mal,
y gozo de la nocturnidad
en el viejo diván
acompañada de Nacho Vegas,
venida arriba sólo por el humo del tabaco
y algún que otro chute de azúcar.
Me duele compartirme...
Nuevos planes, idénticas estrategias.
-
jueves, 8 de marzo de 2012
Del subsuelo.
Hoy en el metro me volví loca.
Necesitaba un bolígrafo, y ninguno de ellos quiso dármelo.
Putos sectarios. Me miraron como si estuviera loca. "Está loca", decían sus caras largas.
Mis manos frenéticas buscaron algo con lo que condicionar un papel a sus sucias estirpes, al asco brutal con que los fantasmas que habitan bajo el hormigón de las calles se apoderan de sus almas inmunes al deseo y al amor, y los dirigen
y los guían por esos pasadizos como a mansos borregos capados.
Ahí abajo todo es más gris que el cielo de mi ciudad; esos hombres y mujeres grises viven para nada, envueltos en capas de artificialidad, sin más historia que el IVA que han pagado por sus "todo" de última generación. Última lobotomización.
Se miran indecisos, por si alguien los observa lo suficiente como para incomodarse con razón, hacen como que estudian francés, se rechupetean las caras a veinte centímetros de la mía, y son más grises que el humo de las fábricas de mis montes.
De pie, tiemblo del no-frío, de la violencia del aparato sobre el rail, de las hostias que me da en la córnea la luz,
que no es luz, es sequía, y de blanca y sucia que es, es gris.
-¡No me interesáis! ¡No me interesa compartir oxígeno con vosotros! -me apetece gritar, pero no debo. Me hastío.
Ahí abajo, en el submundo, el monopolio del color está vendido, le pertenece a una tal empresa de "publicidad inteligente".
Algunos pocos, pobres, aún conservan su matiz, pequeños pigmentos puros de realidad machacada y fea. La rubia escuálida que me dedica una nana azul al pasar; yo la miro como a medias, me da vergüenza llevarme todo lo suyo y no tener nada que dejarle a cambio en el bombín raído. El hombre que ha venido desde el otro lado del mundo sólo para sentarse a mi lado, y enseñarme sus manos rotas y sus botas sucias de trabajar; sin mucha floritura me cuenta, también sin hablar, que ha estado bebiendo vino para calmar la sed que los océanos le han dejado en la boca. La abuela de ojos tristes que con dedos quebrados abarca a esa joven subnormal; su hija, su nieta... quién sabe. Los subnormales son ellos, los grises, que viven en el subsuelo de la vida real.
Un nivel por debajo de lo importante.
Necesitaba un bolígrafo, y ninguno de ellos quiso dármelo.
Putos sectarios. Me miraron como si estuviera loca. "Está loca", decían sus caras largas.
Mis manos frenéticas buscaron algo con lo que condicionar un papel a sus sucias estirpes, al asco brutal con que los fantasmas que habitan bajo el hormigón de las calles se apoderan de sus almas inmunes al deseo y al amor, y los dirigen
y los guían por esos pasadizos como a mansos borregos capados.
Ahí abajo todo es más gris que el cielo de mi ciudad; esos hombres y mujeres grises viven para nada, envueltos en capas de artificialidad, sin más historia que el IVA que han pagado por sus "todo" de última generación. Última lobotomización.
Se miran indecisos, por si alguien los observa lo suficiente como para incomodarse con razón, hacen como que estudian francés, se rechupetean las caras a veinte centímetros de la mía, y son más grises que el humo de las fábricas de mis montes.
De pie, tiemblo del no-frío, de la violencia del aparato sobre el rail, de las hostias que me da en la córnea la luz,
que no es luz, es sequía, y de blanca y sucia que es, es gris.
-¡No me interesáis! ¡No me interesa compartir oxígeno con vosotros! -me apetece gritar, pero no debo. Me hastío.
Ahí abajo, en el submundo, el monopolio del color está vendido, le pertenece a una tal empresa de "publicidad inteligente".
Algunos pocos, pobres, aún conservan su matiz, pequeños pigmentos puros de realidad machacada y fea. La rubia escuálida que me dedica una nana azul al pasar; yo la miro como a medias, me da vergüenza llevarme todo lo suyo y no tener nada que dejarle a cambio en el bombín raído. El hombre que ha venido desde el otro lado del mundo sólo para sentarse a mi lado, y enseñarme sus manos rotas y sus botas sucias de trabajar; sin mucha floritura me cuenta, también sin hablar, que ha estado bebiendo vino para calmar la sed que los océanos le han dejado en la boca. La abuela de ojos tristes que con dedos quebrados abarca a esa joven subnormal; su hija, su nieta... quién sabe. Los subnormales son ellos, los grises, que viven en el subsuelo de la vida real.
Un nivel por debajo de lo importante.
miércoles, 7 de marzo de 2012
La única expectativa de respirar.
Soy un ermitaño que viaja ligero,
tan nómada cerebral
que sólo cargar con mi caparazón de dudas tengo por muy imprescindible;
pero tampoco es que me frene en exceso,
si acaso amortiguará la caída
aunque sea demasiado tarde, aún así no quiero volverme atrás.
Sabría qué pensar acerca de tantas cosas si no fuera porque me quedan demasiadas por palpar,
y es la única ambición que tengo en la vida.
Se me dan mal las rutinas,
casi tanto como el tráfico barato de momentos íntimos.
Observo en silencio y me muerdo entera, me rasgo por fuera y se me ve;
pero ya no me impaciento, creo.
A veces sólo salgo de "casa" después de varios días para beber,
superchería en la que necesito intimidad absoluta o parcial,
pues como en todo lo demás ya no sé de grises, ni de fiestas; sí de nieblas,
y a menudo me contradigo y de nuevo mi rostro torna a esa pausa grisácea
que se difumina con la consciencia y cae,
mientras dentro autopistas de muchos carriles se colapsan, y llueve, por fin.
tan nómada cerebral
que sólo cargar con mi caparazón de dudas tengo por muy imprescindible;
pero tampoco es que me frene en exceso,
si acaso amortiguará la caída
aunque sea demasiado tarde, aún así no quiero volverme atrás.
Sabría qué pensar acerca de tantas cosas si no fuera porque me quedan demasiadas por palpar,
y es la única ambición que tengo en la vida.
Se me dan mal las rutinas,
casi tanto como el tráfico barato de momentos íntimos.
Observo en silencio y me muerdo entera, me rasgo por fuera y se me ve;
pero ya no me impaciento, creo.
A veces sólo salgo de "casa" después de varios días para beber,
superchería en la que necesito intimidad absoluta o parcial,
pues como en todo lo demás ya no sé de grises, ni de fiestas; sí de nieblas,
y a menudo me contradigo y de nuevo mi rostro torna a esa pausa grisácea
que se difumina con la consciencia y cae,
mientras dentro autopistas de muchos carriles se colapsan, y llueve, por fin.
martes, 6 de marzo de 2012
x.
Lo que ni tú
ni nadie supo
nunca
es
la ilusión
tonta
que me hacía
verte todos los días
fumando
en la puerta.
Poco a poco,
siempre
con las uñas sucias
y
ganas
de hacerme REIR.
Eres caos.
Parece que cuajas
en el caos
de mi locura.
"El placer no está en follar. Es igual que con las drogas... [...]".
ni nadie supo
nunca
es
la ilusión
tonta
que me hacía
verte todos los días
fumando
en la puerta.
Poco a poco,
siempre
con las uñas sucias
y
ganas
de hacerme REIR.
Eres caos.
Parece que cuajas
en el caos
de mi locura.
"El placer no está en follar. Es igual que con las drogas... [...]".
domingo, 4 de marzo de 2012
Me cago en tus principios guays.
No tengo dinero, no quiero las sobras de tu monedero podrido,
me importa una mierda cómo de llenos lleves los bolsillos,
moriré pobre de oro y pensarlo me hace feliz.
La sociedadcivilizada es el cementerio donde crecimos juntos,
y años estuve bailando furiosa sobre fosas llenas de ídolos,
mientras tú todavía compras flores que mañana secarán.
Es tan (abs)burdo que me estraga, me mina, y me hace olvidar
que soy rica, que lo importante lo domino:
salvarme el culo;
me quedo al margen, pálida de escrúpulos, vagando
curiosa por el sendero estrecho que une tu mentira a mi realidad,
la única válida y verdadera,
y así disfruto del abismo temporal en el que habito.
El tiempo es finito;
odio tu reloj ignorante, inútil "cosmopolita",
vivo al día desde que nací, ayer lo convertí en filosofía propia, y tengo suerte
de contar con buenas compañías;
bebo de su agua en alimento de mi espíritu,
soy mi mejor amiga,
me digo, que marcharé aún más lejos pero volveré al final,
a coger sitio justo a punto y ver mi cuerpo reventar;
gracias a Alá, porque sólo necesito estas dos piernas pa' llegar...
me importa una mierda cómo de llenos lleves los bolsillos,
moriré pobre de oro y pensarlo me hace feliz.
La sociedadcivilizada es el cementerio donde crecimos juntos,
y años estuve bailando furiosa sobre fosas llenas de ídolos,
mientras tú todavía compras flores que mañana secarán.
Es tan (abs)burdo que me estraga, me mina, y me hace olvidar
que soy rica, que lo importante lo domino:
salvarme el culo;
me quedo al margen, pálida de escrúpulos, vagando
curiosa por el sendero estrecho que une tu mentira a mi realidad,
la única válida y verdadera,
y así disfruto del abismo temporal en el que habito.
El tiempo es finito;
odio tu reloj ignorante, inútil "cosmopolita",
vivo al día desde que nací, ayer lo convertí en filosofía propia, y tengo suerte
de contar con buenas compañías;
bebo de su agua en alimento de mi espíritu,
soy mi mejor amiga,
me digo, que marcharé aún más lejos pero volveré al final,
a coger sitio justo a punto y ver mi cuerpo reventar;
gracias a Alá, porque sólo necesito estas dos piernas pa' llegar...
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